Capitalismo y Estado de vigilancia: privacidad de la sociedad coartada y necesidad de una soberanía tecnológica

Shari Jael Alfaro Jara

Estudiante de Relaciones Internacionales del Instituto de Educación Superior Rosario Castellanos

Cuando se habla de Big Data, se hace referencia al conjunto de datos o combinaciones de conjuntos de datos cuyo tamaño, complejidad y velocidad de crecimiento dificultan su captura, gestión, procesamiento o análisis mediante tecnologías y herramientas de cómputo convencionales.

El Big Data es de naturaleza compleja y esto se debe principalmente a la naturaleza no estructurada de gran parte de los datos generados por las  tecnologías modernas, como ejemplos de ello están los web blogs, la identificación por radiofrecuencia, los sensores incorporados en dispositivos, las búsquedas en Internet, los teléfonos inteligentes, los dispositivos GPS, por mencionar algunos.

La recopilación de grandes cantidades de datos y la búsqueda de información y tendencias dentro de los datos, han permitido que instituciones del sector público y privado alcancen sus objetivos de manera rápida y eficiente, pero también ha implicado la recopilación de información de datos personales que en realidad deberían de mantenerse con carácter privado, significando una “nueva forma de supervisión social”.

Una supervisión qué algunos países se están tomando demasiado en serio, al punto en el que, como menciona Edward Snowden «resulta que las instituciones más poderosas de la sociedad se han vuelto las menos responsables ante la sociedad». Edward Snowden es un consultor tecnológico estadounidense, quién trabajó como administrador de sistemas de la CIA (Agencia Central de Inteligencia) y de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) de los Estados Unidos. Es la persona clave para dar a conocer lo que muchos podíamos imaginar pero no conocíamos de manera tangible: el espionaje que un gobierno como el estadounidense (con la importancia que representa dicha potencia) realiza no solo hacia su sociedad, sino hacia la sociedad internacional.

La filtración de documentos clasificados realizada por Snowden a periodistas, detalló los programas de vigilancia de la NSA que interceptan los teléfonos celulares y comunicaciones internas de las personas, dando a conocer al mundo el programa de vigilancia nacional masivo implementado por los Estados Unidos infringiendo la ley de su gobierno.

“El problema no es la protección de datos, el problema es la recopilación de datos» denunció Snowden, asímismo también expresó en el documental Citizenfour: «No quiero vivir en una sociedad que hacer este tipo de cosas, no quiero vivir en un mundo donde se registra todo lo que hago y digo. Es algo que no estoy dispuesto a apoyar ni admitir… ¿acaso alguien estaría dispuesto de manera voluntaria a ser partícipe de tal tipo de atropello?

El gobierno de los Estados Unidos ha llevado a cabo una serie de juicios bajo la ley de espionaje, en contra de las personas de la comunidad de inteligencia y seguridad nacional, quienes denunciaron el lado secreto y oscuro de la conducta estadounidense posterior al 11 de septiembre de 2001, suceso que sirvió de pretexto para llevar a cabo dicho espionaje.

El gobierno ataca al mensajero en lugar de escuchar el mensaje. Suele etiquetar a denunciantes como Snowden como inadaptados sociales que buscan fama, ganancias, venganza o engrandecimiento personal. Todo ello haciendo que se desvíe la atención ante un problema evidente: la violación sistémica a la privacidad cómo característica de un Estado capitalista de vigilancia.

Y hablando de capitalismo, cabe aquí mencionar que de manera exponencial nos encontramos de manera consciente e inconsciente bajo el imperio capitalista informático dominado por Google.

La mayoría de las personas pensamos que nuestras búsquedas pueden verse afinadas tan solo por las palabras clave y los algoritmos que pueden estar relacionados, sin embargo pocos sabemos del impresionante y lucrativo mundo detrás de ese motor de búsqueda.

Resulta ser que el «excedente conductual», término que nos ofrece Shoshana Zuboff en su libro «La era del capitalismo de la vigilancia», es la materia prima fundamental que está evolucionando la propia lógica de maximización de ganancias del sistema capitalista y que puede elevarse a niveles exorbitantes.

Ese excedente conductual es toda la información que el sofisticado sistema de Google se encarga de recopilar sobre el comportamiento humano para extraer una utilidad. Zuboff explica «los usuarios no somos productos sino más bien las fuentes de provisión de la materia prima del proceso, los inusuales productos del capitalismo de la vigilancia se derivan de nuestro comportamiento».

De manera inconsciente e inocente les estamos permitiendo acceder, ya no sólo a nuestra información, sino a nuestros hábitos de consumo, nuestras necesidades, y hasta nuestros sentimientos… ¿Es acaso que nuestro derecho a la privacidad dejó de ser totalmente nuestro?

Google inauguró un capitalismo de vigilancia como una lógica de acumulación plenamente evolucionada con posterioridad al estallido de la burbuja tecnológica de 2001-2002. Los datos que obtenían con respecto a nuestras conductas, cuyo valor era consumido para mejorar en ese entonces la calidad del buscador, pasaron a ser el excedente qué tendría como fin único dirigirse hacia un muy lucrativo intercambio mercantil.

Zuboff también nos explica: «Es por ello que estos capitalistas de la vigilancia, buscan de manera constante la manera de ejercer presión política para anular las protecciones a la privacidad en línea, limitar las regulaciones, debilitar o bloquear toda legislación que proteja la privacidad y frustrar cualquier intento de circunscripción de sus prácticas, porque tales leyes suponen amenazas existenciales al flujo libre del excedente conductual».

Lo más lamentable es que tanto los líderes de Google cómo los demás magnates de la tecnología se han visto cobijados bajo el legado neoliberal, para vivir en la ilegalidad y protegerse apelando a los derechos de la libertad de expresión, que en el caso de Estados Unidos por ejemplo es protegida por la primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

Por lo anterior, es importante hablar de soberanía tecnológica como la necesidad nacional de desarrollar y desplegar una infraestructura propia de internet que disminuya o elimine la dependencia tecnológica de los Estados capitalistas de vigilancia, principalmente de los Estados Unidos.

Es de suma importancia acercarnos al conocimiento de estos acontecimientos que están sucediendo en nuestro entorno y de los que realmente poco conocemos, de esta manera tendremos la capacidad de decidir si deseamos o no continuar consumiendo los productos o servicios que éstas empresas nos ofrecen. Al final es gracias a nosotros que ellos obtienen sus máximas ganancias y en lugar de obtener un beneficio, estamos entregando ciegamente nuestro derecho a la privacidad.

Referencias:

Zuboff, S. (2019). The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power. London: Profile Books.

Poitras, L., Bonnefoy, M. & Wilutzky, D. (productores) & Poitras, L. (director). (2014). Citizenfour [cinta cinematográfica]. Estados Unidos, Alemania: Praxis Films, Participant Media, HBO Films.

2 Comentarios

  1. Me resulta interesante el alcance que la tecnología de recopilación de datos haya llegado hasta este punto, aunque no nos debería parecer desconcido que incluso desde antes del internet ya existía la recopilación de datos a través de informantes, en este caso, con la modernidad de la navegación en línea, las redes sociales, servicios de transporte brindados a través de internet, etc, nos ha convertido en los informantes indirectos de nuestra propia decadencia de una libertad de nuestra privacidad. Felicitaciones a la escritora de este ensayo que no da mucho de pensar con respecto al infomation sharing que damos inconscientemente.

    1. Muchas gracias por tu comentario Rex. Efectivamente la recopilación de datos por parte de los Estados ha sido una tarea que va de la mano con la fundación de los mismos con el fin de mantener el orden establecido. Actualmente es enorme la cantidad de información que se produce derivada de las nuevas tecnologías. Esto requiere a su vez de capacidades de almacenamiento y análisis masivo de los datos que generamos los habitantes de un país, ya sean texto, imágenes, audios, vídeos. Para procesar y analizar toda esta información, los Estados han hecho inversiones importantes en tecnologías de punta, incluída la inteligencia artificial con el fin de mantener el status quo de las clases dominantes sobre las subalternas. Lo anterior hace reflexionar sobre los datos que proporcionamos de manera voluntaria a través de las llamadas «redes sociales»; así como de la necesidad de alcanzar una «soberanía tecnológica» que le pemita a nuestros países mantener una cierta autonomía del espionaje realizado por las grandes potencias tecnológico – industriales. Comparto tus felicitaciones a la autora de este ensayo, estudiante mía en la Universidad Rosario Castellanos. Saludos.

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