Estrategias hacia una política tecnológica e industrial para México en la reconfiguración global

Ciudad de México, primavera 2023

Ponencia presentada el 26 de mayo de 2023 en la Facultad de Economía de la UNAM

Carlos Sánchez

I. Circuito industrial y endógeno de conocimiento

Marx abre una dimensión de análisis espacio – temporal del sistema capitalista a partir de los conceptos de capital fijo y capital circulante, que hacen referencia a la temporalidad de la transferencia de valor de los medios de producción hacia las mercancías, a diferencia de los conceptos de capital constante y capital variable, que apuntan hacia la magnitud de la transferencia de valor hacia las objetos en el proceso productivo.

Si el capital circulante se refiere a las materias primas, combustibles, fuerza de trabajo, etc, empleadas en la producción, que transfieren todo su valor a la mercancía, perdiendo su forma física y fusionándose con el producto, requiriendo una renovación constante e inmediata con el fin de aportar viabilidad a la dinámica del ciclo industrial; el capital fijo entendido como la serie de máquinas, herramientas, equipos, e infraestructura, transfieren de manera fragmentada y paulatina su valor a las mercancías en el proceso productivo, sin fusionarse con el producto, hasta el punto de su agotamiento exhaustivo después de una serie de rotaciones que tienden a durar un promedio de diez años, produciendo una crisis estructural en el sistema.

Este último proceso representa el fundamento material de la crisis recurrente del modo de producción capitalista y el pasaje hacia su análisis temporal a partir de su ciclicidad de corto y largo plazos. El tránsito hacia una nueva etapa de recuperación y auge requerirá la renovación del capital fijo a partir de la incorporación de una nueva base tecnológica que desata los siguientes procesos: 1. implementación de una nueva forma organizativa y de dirección del trabajo, ya sea por la vía de la coerción o el consenso, con el fin de solucionar el choque hombre – máquina; 2. implementación de un circuito endógeno de conocimiento que aporte viabilidad en el largo plazo a las etapas de necesaria renovación de capitales fijos; y 3. nueva producción del espacio en la planta productiva a partir de las necesidades impuestas por la nueva base tecnológica – productiva y su proyección en el espacio arquitectónico y urbano.

El segundo punto, relacionado con el establecimiento de un circuito endógeno de conocimiento, abre la necesidad capitalista de priorizar la producción de conocimiento útil, entendido como el conjunto de fenómenos y regularidades naturales que potencialmente pueden prestarse a manipulación con el fin de alimentar los procesos de desarrollo tecnológico y valorización capitalista. La expansión de la base epistémica o agregación de fragmentos de conocimiento al conjunto que hasta entonces no formaban parte de él, se convierte en un proceso crucial que promueve la inversión capitalista en espacios públicos y privados que tienen como función principal el desarrollo de descubrimientos en el campo de la ciencia.

El conocimiento proposicional como lo conceptualiza Mokyr, implica la observación, clasificación, medición y catalogación de los fenómenos naturales, con el objetivo de establecer regularidades, principios y leyes naturales que gobiernan estos fenómenos. El progreso en la explotación del conjunto de conocimientos en los países desarrollados es facilitado por el abatimiento de los costos de acceso, es decir de la tecnología de acceso, el robustecimiento en la fiabilidad de las fuentes y una mayor y mejor especialización y división del conocimiento que permite el estudio y análisis de la base epistémica con el fin de expandirla y aplicarla. Como los costos de acceso dependen de la trama socio – institucional en la que se desenvuelven, resulta equivocada la suposición de la economía clásica ortodoxa, sobre la libre disponibilidad del epistema para todos los países, en particular para los atrasados.

La expansión de esa base de conocimiento permite a su vez el incremento del conocimiento prescriptivo, entendido por Mokyr como las técnicas: grupos de instrucciones o fórmulas ejecutables sobre la forma de manipular la naturaleza, rutinas que llevadas a la práctica, entran en el circuito de producción y valorización capitalista. Así, la relación entre epistema y técnica, es que cada elemento del segundo descansa sobre un grupo conocido de fenómenos y regularidades naturales que lo sustentan. Cuando la base tecnológica de una gama de capitales fijos ha llegado a su agotamiento exhaustivo, el contenido y alcance de la base epistémica se vuelve estratégica para la reposición del capital.

Un cuerpo existente de conocimientos (epistema), mapeado en un grupo de instrucciones (técnica), determina lo que una economía puede hacer, es decir se concretan las posibilidades de lo real. A pesar de que la existencia de esa base de conocimientos crea oportunidades, no hay garantía de que éstas se aprovechen en los países atrasados sino por el accionar estratégico de una trama socio – institucional, que aproveche las ventanas de oportunidad que se abren durante la instalación de un nuevo ciclo largo del capitalismo y de las etapas de maduración del producto.

Pérez y Vernon, identifican dos momentos de oportunidad en el desenvolvimiento capitalista, que facilitarían un cambio en la trayectoria de países rezagados. El primer momento se ubica en el periodo de tránsito hacia un nuevo paradigma tecno – económico en los países desarrollados, que en sí mismo implica un “ajuste institucional” derivado del acoplamiento de una nueva revolución tecnológica, resultante del desarrollo de un circuito endógeno de conocimiento (epistema y técnica), como fuente de una nueva gama de capitales fijos. Este ajuste institucional abre la posibilidad para el mundo en desarrollo, de absorber conjuntos o fragmentos de la base epistémica situada en las universidades, institutos y centros de investigación de los países avanzados, previo al levantamiento de “murallas de patentes” por parte del capital, a manera de barreras para impedir el acceso al conocimiento útil. El aprovechamiento de esta rendija de oportunidad no es automático, sino que requiere del desarrollo de capacidades propias de absorción de conocimiento como plantea Dieter.

El segundo momento se localiza en los procesos de maduración de productos derivados de la revolución tecnológica del paradigma tecnoeconómico previo. En el interregno o traslape de una fase de desarrollo del capitalismo hacia otra, la expansión de la demanda de las mercancías ha acelerado la estandarización de su producción, fijando una serie de normas que abre las posibilidades técnicas para la realización de economías de escala mediante la producción en masa, estimulando la adopción de procesos y de un conjunto fijo de instalaciones. Es en esta etapa, en la que la función de producción de las mercancías es tal que requiere de importantes insumos de mano de obra, que los países menos desarrollados ofrecen ventajas competitivas como lugar para la producción. Se abre así una nueva rendija de oportunidad, que conjugada con el despliegue de capacidades de absorción de conocimiento, le puede permitir eventualmente a la industria nacional, ascender desde los eslabones bajos y medios de valor agregado, hacia los eslabones de alto valor cognitivo agregado en las redes de producción globales.

En los países avanzados, el despliegue y desarrollo de un circuito endógeno de conocimiento, aparece como un constructum social creado por un grupo dominante, traducido en una fuerza impulsora del cambio económico. Sin embargo, en una situación de rezago industrial, se hace necesario un proceso de revolución pasiva, en la que el Estado sustituya las carencias de la clase dominante, en la perspectiva de impulsar una política tecnológica e industrial con los siguientes objetivos: 1. (creación) establecimiento de una base epistemo – técnica, articulada con la industria nacional, que sustente el desarrollo de nuevas tecnologías y su incorporación en el ámbito de la producción nacional; 2. impulso y difusión industrial de una serie de capacidades de absorción de conocimiento que implican el entrenamiento para el desarrollo de habilidades, así como la sistematización del conocimiento para su establecimiento rutinizado en la práctica organizacional y su consecuente inculcación en la empresa; 3.(intercambio) aprovechamiento de acuerdos comerciales y producción de macro – regiones de integración económica a partir de premisas nacionales, que privilegien la transferencia tecnológica hacia la industria nacional, así como el incremento del contenido local en el peso específico de los suministros hacia empresas trasnacionales establecidas en la escala nacional; y 4. (toma) la posible toma de tecnología disponible en el mundo desarrollado, por medios no convencionales, que permita penetrar la muralla de patentes levantada por los líderes de marca.

II. Oportunidades de inserción exitosa para México en la reconfiguración global a través de una renovada política tecnológica e industrial

En la década de los noventas, México profundizó su inserción en los eslabones bajos y medios de las redes de producción globales a partir de la manufactura y ensamble de productos asociados a los ciclos industriales del complejo automotriz – metalmecánico, y electrónico y de las telecomunicaciones, bajo una modalidad neoliberal de desarrollo, que se mantiene hasta la fecha, y que ha implicado la ausencia de una política tecnológica e industrial, es decir el retiro del Estado en el establecimiento y despliegue de un circuito endógeno de conocimiento que sustente la dinámica del ciclo industrial del sector electrónico y de las telecomunicaciones, como el más dinámico a escala global.

Esta situación en el país se mantiene debido al predominio al interior del Bloque Histórico, de grupos industriales dominantes altamente adversos al riesgo. Como muestra de ello, el porcentaje de patentes registradas en México por el sector privado nacional apenas roza el 1% del total, mientras que el 99% restante corresponde a patentes registradas por empresas extranjeras en el país. Paradójicamente, las patentes registradas por el sector científico educativo nacional reúnen el 55% del total, mientras que el 45% lo realizan instituciones y centros de investigación científica extranjeras. Lo anterior expresa, además de la aversión al riesgo de los grupos dominantes, una desvinculación del sector científico nacional y la eventual conformación de un circuito de conocimiento, con el ciclo industrial.

La ausencia de una política tecnológica e industrial, se manifiesta en una bajísima aportación del sector científico a las exportaciones del sector electrónico y de las telecomunicaciones (apenas del 0.11%), mientras que el 60% es valor agregado extranjero; una situación crítica para una rama industrial que representa el 30% de las exportaciones de México al mundo.

El replanteamiento de la divisón escalar del trabajo derivado de la concatenación de la crisis financera – productiva de 2008, la crisis pandémica de 2019 y el conflicto militar entre Rusia y Ucrania, que han implicado un fuerte cuestionamiento de la modalidad neoliberal de desarrollo encabezada por los Estados Unidos, así como el debilitamiento de su capacidad hegemónica, cada vez más sustentada en la coerción que en el consenso, abre nuevas ventanas de oportunidad para una inserción estratégica de México en las redes de producción regionales en un escenario global de estanflación.

La renegociación del TLCAN impulsada por Donald Trump, como estrategia de reindustrialización de su país, y la guerra comercial con China, iniciaron un proceso de atrincheramiento (ubicado como close shoring o near shoring) en la macro región norteamericana, de las redes de producción asociadas a los ciclos industriales más dinámicos de la economía, es decir el complejo automotriz – metalmecánico revigorizado por el sector electrónico y de las telecomunicaciones, cuyo ejemplo más reciente toma forma en el anuncio del establecimiento de Tesla en el estado de de Nuevo León.

Un primer acercamiento a la cadena de suministro de Tesla en México, deja entrever que de un conjunto de 14 empresas proveedoras (Ficosa, Nolatech, Quanta Computer, Prolamsa, Brembo, Vertiv, AGP, Navistar, Vitro, Aptiv, Yazaki, Nemak, ALD, ZG), 5 de ellas son mexicanas y sólo 1 pertenece al sector tecnológico. Esta baja participación de empresas mexicanas y la prácticamente nula presencia de aquellas pertenecientes al sector tecnológico, es una resultante de la prevalencia de una modalidad neoliberal de inserción del país en las redes de producción, como consecuencia del ya señalado predominio de grupos económicos dominantes adversos al riesgo, para quienes no esta en su interés proyectar en la institucionalidad del Estado, una política tecnológica e industrial.

Por lo anterior, un replanteamiento estratégico de la inserción de nuestro país en la coyuntura mundial actual, tendría que considerar los siguientes aspectos: 1. aprovechamiento de la disputa hegemónica entre los Estados Unidos y China, en la que un posible tránsito hacia un nuevo Orden Mundial post – pandémico, abre algunas rendijas de oportunidad para la incorporación de los países atrasados en la rejerarquización de Estados; lo que se hace factible debido a la necesaria adecuación de las tramas socio – institucionales y escalares, particularmente de la potencia declinante, intentado impedir verse superada por el Estado competitivo chino; 2. aprovechamiento del atrincheramiento de los Estados Unidos en Norteamérica, en lo que concierne a las redes de producción regionales, específicamente en las industrias, mercancías y servicios asociados al sector electrónico y de las telecomunicaciones: en las que toma particular atención la producción de semi – conductores, y el desarrollo de tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial, el cómputo cuántico y las telecomunicaciones 5G, que representan el núcleo industrial llamado a continuar dinamizando el ciclo económico global; 3. aprovechamiento de las circunstancias anteriores, especialmente de la situación de declive de la potencia dominante, para orientar el establecimiento de empresas trasnacionales en México, condicionado bajo premisas nacionales de transferencia de conocimiento y tecnología hacia empresas nacionales particularmente del complejo automotriz y del sector electrónico, además del incremento de su participación en el peso relativo de la proveduría hacia empresas extranjeras; 4. articulación productiva del sector científico educativo nacional con los circuitos industriales automotriz y electrónico nacionales, con el fin de establecer un triángulo virtuoso de conocimiento e industrial, a través del aprovechamiento de la transferencia tecnológica de las empresas trasnacionales hacia las nacionales y hacia el sector científico para expandir la base epistémico – técnica, y su retroalimentación por medio del despliegue industrial de capacidades de absorción de conocimiento; 5. establecimiento de una política de repatriación de científicos nacionales con especialización en el desarrollo de tecnologías disruptivas, para su incorporación y aportación en los circuitos endógeno de conocimiento e industrial; 6. establecimiento de estándares tecnológicos nacionales por parte del Estado, para el desarrollo de una infraestructura física acorde a las necesidades de producción del espacio requeridas por la convergencia de los núcleos automotriz y electrónico que toma forma en los autos eléctricos y autónomos, para el suministro y despliegue de una infraestructura estatal por parte de empresas nacionales; finalmente, 7. una renovada política tecnológica e industrial por parte del Estado, tendrá que incluir necesariamente un uso intensivo de capital financiero, ya sea derivado de la orientación también condicionada por parte del Estado de los flujos de inversión extranjera directa, o bien a través de la banca de desarrollo.

En conclusión, es preciso aprovechar el interregno que se ha abierto hacia un posible nuevo orden global post pandémico para elaborar una estrategia de inserción exitosa para Mexico en la nueva división escalar del trabajo que se está reconfigurando a nivel global. El no aprovechar esta estrecha rendija de oportunidad puede prolongar la situación de atraso de nuestro país y hacer inviable el mero despliegue de una política social por muy amplia que ésta sea. Por lo anterior, la discusión, elaboracion y relanzamiento de una política tecnológica e industrial que implique un cambio de la actual modalidad neoliberal de desarrollo, puede sentar las bases para una verdadera transformación del país en el largo plazo.

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