Universidad Gratuita y Popular: ecos de la huelga universitaria de 1999 – 2000

Invierno – Primavera 2024

Presentación del libro

Universidad gratuita y popular: ecos de la huelga universitaria 1999 – 2000

Carlos Sánchez

El libro que hoy presentamos: Universidad gratuita y popular: ecos de la huelga universitaria 1999 – 2000, aspira no sólo a representar un ejercicio de la memoria histórica a casi 25 años del estallido de una de las mayores movilizaciones estudiantiles que se han dado en México, sino a convertirse en un instrumento que abone a la conciencia crítica de los grupos subalternos, que es tan necesario impulsar y enriquecer en los tiempos actuales de confusión ideológica.

Contexto histórico – macro – regional de la Huelga de 1999 – 2000

A casi un cuarto de siglo, es posible dimensionar esta huelga estudiantil como una de las primeras manifestaciones latinoamericanas de cuestionamiento de la modalidad neoliberal de desarrollo que se había impuesto desde la década de los años ochenta bajo los siguientes determinantes: el colapso del Estado de bienestar y su sustitución por el mercado como esfera más eficiente de representación del interés de lo social; la absorción del núcleo teórico de la macroeconomía keynesiana por la síntesis neoclásica; la emergencia del capital financiero y su progresiva divergencia del capital productivo; y la erosión abrasiva del tejido social organizado en sindicatos, asociaciones populares y cooperativas, para imponer la ideología del éxito del individuo en el espacio del mercado a partir de criterios de eficiencia y racionalidad. Este último es un proceso social que se desató a partir de la derrota de las movilizaciones estudiantiles del 68, que se esgrimió en el 99, y que se mantiene actualmente en curso en México, proyectado con el rostro de “humanismo mexicano” con la llamada cuarta transformación.

Esta manifestación estudiantil se entrelaza hacia atrás con la experiencia disruptiva del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994, y hacia adelante con las expresiones sociales sudamericanas de cuestionamiento al neoliberalismo en 2001 que se sintetizaron en la frase “¡Qué se vayan todos!” en Argentina y el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil, que junto con otros esfuerzos colectivos dieron pie al ascenso de una serie de gobiernos progresistas emanados de la izquierda electoral. La insuficiencia de estas oleadas sociales sucesivas para construir nuevas hegemonías al interior de los bloques sociales nacionales, radicó en la ausencia de procesos organizativos sustentables en el largo plazo, y en la capacidad de las clases dominantes para mantener su posición ya sea por medio de la coerción o el consenso, lo cual ha significado el establecimiento de neoliberalismo bizarros en la región latinoamericana.

Contexto interno

La decisión personal de miles de estudiantes que decidimos participar en la Huelga, significó un ejercicio de ruptura, de quiebre y desate con la ideología neoliberal y su proyección individualista y anti – solidaria, a partir de la cual la autoridad universitaria habría apostado por nuestra incapacidad para sustentar una huelga de largo aliento. El proceso organizativo que logramos construir en Facultades tradicionalmente conservadoras como Ingeniería, se destacó por una confrontación progresiva de ideas que tuvo lugar desde adentro hacia afuera, desde los salones pasando por las asambleas y hacia las calles, ocupando el espacio de los muros y las rejas como planos de expresión y comunicación permanente. La resultante de esta producción hegemónica en Ingeniería fue una tupida participación estudiantil en el resguardo de las instalaciones en el casco central de Ciudad Universitaria (CU), el despliegue de brigadas de información y boteo con la sociedad en el transporte colectivo, y en los barrios aledaños a CU, cierre de clases extra muros con las que la autoridad universitaria intentó desmovilizarnos, así como de obtención y acarreo de víveres para el funcionamiento del comedor de Ingeniería, que se mantenía en operación de manera permanente.

Las cúpulas del poder universitarias han pretendido desvanecer a la Huelga estudiantil del 99 por su carácter contra – hegemónico, por su negativa a convertirse en una antítesis incorporada en el discurso dominante, por su indomable espíritu que impidió ser utilizada para lograr el transformismo de las masas a favor de los grupos dominantes, y porque en su conclusión, prevalece el signo de la coerción más que la fuerza del consenso.

Vigencia del Consejo General de Huelga (CGH) en el actual contexto nacional

Desde esta perspectiva: desde el horizonte de una huelga con una conclusión forzada, la disputa por una Universidad Nacional gratuita y popular junto con nuevas propuestas estatales de educación universitaria sigue inacabada y vigente, debido a que la inserción del amplio sector científico – educativo mexicano dentro de un proyecto de desarrollo nacional está sin resolverse. Mientras se mantenga la brecha impuesta por la lógica neoliberal entre la producción de un circuito endógeno de conocimiento y su articulación con un ciclo industrial propio, lo cual implica un proceso de revolución pasiva hacia una verdadera transformación del Estado, se hace necesario mantener vivo el espíritu combativo del Consejo General de Huelga (CGH) en la conformación de nuevas trincheras de lucha desde abajo y a la izquierda. ¡Hasta la victoria siempre! ¡Huelga! ¡Universidad! ¡Pública y gratuita!

Presentaciones:

Deja un comentario